Barras retroiluminadas

Barras retroiluminadas

La iluminación no sólo nos permite apreciar los detalles de la arquitectura, sino que forma parte integral del objeto arquitectónico. Tiene un objetivo funcional (permitir ver de forma adecuada, permitiendo un desplazamiento seguro y confortable por el edificio) y un objetivo estético: acentuar determinados elementos con la iluminación siempre ha sido un signo de sofisticación en arquitectura. Por otro lado, ambos objetivos se deben cumplir con la mayor eficiencia posible.

Tanto en iluminación natural, como en artificial, la técnica ha evolucionado mucho en los últimos tiempos. Vidrios planos de mayores dimensiones, láminas protectoras contra los rayos UV, sistemas con marcos reducidos o invisibles… permiten abrir enormes ventanales en los muros e inundar de luz el interior de los edificios.

En diseño de interiores con luz artificial, las tiras y los paneles led han abierto grandes posibilidades. Gracias a ellos, se ha simplificado enormemente la realización de proyectos como barras de recepción o de bar retroiluminados.

Los diodos emisores de luz (LED por sus iniciales en inglés) son fuentes de luz en los que una corriente eléctrica aplicada a un material semiconductor, hace que los electrones de éste se recombinen con los huecos, emitiendo energía en forma de fotones en el proceso. Esto implica grandes ventajas respecto a los métodos tradicionales (lámparas incandescentes o fluorescentes): consumo muy bajo, bajo coste de fabricación, gran duración, enorme potencia y reducción de la emisión de calor, por ejemplo. De hecho, las ventajas son tantas, que la elección de la fuente de luz artificial para un nuevo proyecto viene a ser sinónimo con la elección del LED más adecuado.

Las luces LED se presentan en varios formatos: focos, tiras, paneles iluminados… pero todos son una suma de puntos de luz. Como con cualquier otro medio de iluminación, hay una serie de criterios que nos permiten elegir el más adecuado a nuestro proyecto de iluminación:

Ángulo de apertura: este valor indica con qué ángulo se distribuye el haz de luz y define el área que se puede iluminar en función de la distancia a la fuente de luz. Se puede utilizar una luminaria con un ángulo de apertura muy pequeño (hasta 30º) como luces de acento, para resaltar pequeños detalles. Si el ángulo de apertura es muy grande, 120º o más, sirve como luz general, cuya función es disipar sombras e iluminar la mayor área posible. También es la luminaria que utilizaremos para realizar paneles retroiluminados, separando las tiras led lo justo para que el haz de cada tira se cruce con el siguiente a la menor distancia posible de la fuente. En el caso de optar por tiras para iluminar un panel, lo ideal es situar el difusor separado de la fuente de luz a una distancia igual a la separación entre tiras, que viene a ser la distancia en la que se cruzan los haces, para evitar cualquier sombra. Hay que tener en cuenta que las tiras led se suelen montar sobre guías de aluminio, que permiten que se disipe el calor generado por las conexiones de las luces led. Es importante que, cuando se elijan estas guías o perfiles, no cierren el ángulo de apertura del haz de luz.

Color de luz: está directamente relacionado con la temperatura y se suele medir en grados Kelvin. A menor temperatura, paradójicamente, mayor "calidez" tendrá la luz. Así, la luz de una vela, muy cálida y amarillenta, viene a estar en torno a los 1.500 K. Las típicas bombillas incandescentes, venían a tener unos 2.600 K. Este tono es el que conocemos como "blanco cálido". Entre la temperatura de entre 3.500 y 4.100 K, aproximadamente, tenemos el tono "blanco neutro". Si queremos una luz fría, similar a la luz del día, elegiremos una luz con una temperatura de 5.000 k o más. Este tono es el que se suele utilizar en el comercio. Normalmente se considera demasiado blanca para ser confortable en el hogar.

Todo lo anterior es relativo a la luz más o menos "blanca". Pero los sistemas led pueden combinar multitud de puntos de varios colores (rojo, verde y azul, o RGB por sus siglas en inglés) y, mediante un mando, permiten controlar la proporción de cada color, creando una variedad de colores casi infinita. El blanco, en este caso, es la combinación de todos los colores.

Brillo: a veces se confunde con el tono, porque en los métodos tradicionales de iluminación, venían a estar relacionados (en los ejemplos anteriores, una vela produce una luz menos brillante que una bombilla incandescente y ésta, mucho menos que la luz del día). Pero la tecnología led permite tanto una luz muy brillante, pero cálida, como una luz menos brillante, pero más blanca. Stricto sensu el brillo se mide en lúmenes o lux. Lumen se refiere a la cantidad de luz emitida por una fuente, independientemente de la dirección en la que se proyecte. Un lux se utiliza para determinar la cantidad de luz proyectada sobre una superficie y equivale a un lumen por metro cuadrado. Para hacernos una idea, una vela viene a emitir unos 12 lúmenes. Una bombilla incandescente de 60 W, unos 750 lm (o sea, como 62 velas). Un led de 1W, emite 130 lúmenes, o sea, casi como 11 velas. Sin embargo, una fuente led de 60W emite una luz tan brillante como 650 velas. Por eso ya no se suele utilizar la potencia en W como sinónimo de luminosidad o brillo, tal y como se hacía tradicionalmente. Porque, con el mismo consumo, un led produce una luz 10 veces más brillante que una lámpara incandescente.

Pero ¿cuánto brillo ha de tener una luz? Depende de la actividad que vayamos a realizar con ella. Para trabajos detallados (digamos trabajo de escritorio o en la cocina), se recomienda entre 450 y 550 lux. En trabajos de alta precisión, puede ayudar una luz de unos 1.000 lux. Pero, como luz de ambiente, en zonas de paso, comedores o como luz de ambiente en un dormitorio, se recomienda que tenga unos 55 lux.

Por eso, los grandes paneles iluminados se utilizan cada vez más en interiorismo: permiten una iluminación sutil de grandes zonas, integrando la fuente de luz en el diseño, de forma imperceptible, cuando no se está utilizando. O permiten resaltar un elemento concreto cuando se iluminan, a la vez que proporcionan una luz de ambiente general, sin estridencias. Pongamos el caso de un mostrador de recepción o de una barra de bar o una estantería. Si elegimos como material principal una piedra natural retroiluminada, el objeto resultante dará un toque de lujo al ambiente, tanto con iluminación, como sin ella.

Entonces ¿cómo diseñar una recepción de piedra natural con retroiluminación que sea estilosa, funcional y que no se lleve todo el presupuesto de la decoración?

Hay tres elementos que entran en juego en el diseño de estructuras retroiluminadas: el armazón, la fuente de iluminación y el panel translúcido en sí.

Estructura o armazón: debe soportar el peso de todos los elementos de la construcción y permitir su integración, mientras que no debe añadir demasiado peso de por sí (pensemos en el caso de estructuras suspendidas del techo). Tendrá espacio para los transformadores, si son necesarios (algo muy habitual con el uso de luces led, que funcionan con corriente continua, a 12 o 24 V). Un marco metal (acero o aluminio) suele ser una buena opción. Puede ir recubierto de aglomerado de madera, solid surface u otro material si necesitamos darle consistencia al conjunto o si optamos por montar tiras led.

La fuente de iluminación: se deberá colocar necesariamente entre el armazón y el panel difusor translúcido. De ese modo el armazón no creará sombras. Las tiras y los paneles led son la opción obvia, ya que queremos obtener una iluminación que no se caliente en exceso y que esté distribuida por todo el panel. Si colocamos tiras sobre perfiles en forma de U, hay que procurar que éstos no cierren el ángulo de apertura de la luz. La separación entre las tiras deberá ser aproximadamente la misma que entre las mismas y el difusor, para evitar sombras. También elegiremos tiras led con suficiente cantidad de luces como para que no se perciban los puntos, aunque uno de los factores principales para evitar esto, será el material empleado para el difusor.

Hemos dicho que es importante separar las tiras led del difusor, para evitar las sombras. Para ello, podremos utilizar cilindros de metacrilato transparente. Cilindros, porque así evitaremos las esquinas que podrían formar distorsiones en la luz al pasar a su través. Si optamos por este método, pegaremos los cilindros de metacrilato a la base (al armazón o su recubrimiento, donde también están colocadas las tiras), pero no al difusor.

Sin embargo, hoy día, quizá tenga mucho más sentido utilizar paneles led para iluminación, en vez de tiras led. Hace un tiempo, los paneles estaban formados por decenas de puntos de luz, con lo que su precio era elevado. Ahora, suelen constar de tiras led laterales, que se reflejan por toda la superficie de una plancha (LGP), normalmente de metacrilato o policarbonato, que tiene grabados unos surcos a muy poca distancia unos de otros, que ayudan a difundir la luz de forma uniforme. Esto ha reducido el precio de fabricación y hace realista utilizar varios de estos paneles de tamaño estándar y reducido espesor para cubrir buena parte de la superficie del mostrador, en este caso. Aunque estos paneles tienen un marco de aluminio y la suma de los marcos podría proyectar alguna sombra, siempre es posible separarlos del difusor con cilindros de metacrilato, como hemos visto, para reducir este efecto.

Finalmente existe la posibilidad de encargar una lámina LGP (Light Guide Plate) a medida, tan grande como la superficie a iluminar, y añadir dos tiras led de mayor tamaño en los laterales. En este caso deberá añadirse una superficie reflectante bajo la misma, entre el panel LGP y la estructura, para que la luz se proyecte en la dirección deseada. Este método tiene las ventajas de poder servir de base del difusor, sin dejar espacios al aire y reduciendo el espesor mínimo, de no provocar sombras y de reducir la cantidad de tiras led, transformadores, etc. Además, que las tiras estén en los laterales del panel, puede facilitar el acceso para el servicio o sustitución de las mismas, si fuese necesario.

El difusor: en nuestra opinión, el elemento clave para distinguir nuestro proyecto, el que le da su carácter. Puede ser de vidrio, mate o de colores, si queremos un efecto monocolor. Aunque cumplirá bien su función de iluminación, no destacará demasiado ni cuando esté apagado, ni cuando se ilumine. Se puede cubrir con vinilos con diversos motivos. Otra posibilidad, para los paneles luminosos en general, es utilizar textiles estampados con diversos motivos, pero, por ser un material flexible, quizá no sea la mejor opción para nuestro proyecto de mostrador de recepción o barra de bar. Además, aquí no se puede separar el recubrimiento del armazón, con lo que se verán las sombras de éste. También existen múltiples materiales de base plástica, translúcidos, que imitan la piedra natural, aunque los mejores no son baratos e, incluso éstos, nunca transmiten la cantidad de matices de la piedra natural.

Por eso, en nuestra opinión, el material ideal para este tipo de proyectos (barras de bar o de recepción), es la piedra natural, ya que se integra perfectamente bien en cualquier proyecto arquitectónico y tiene una rica variedad de vetas que difícilmente puede transmitir cualquier otro material.

Cuando se habla de piedra natural translúcida, enseguida nos vienen a la cabeza dos variedades: el alabastro y el ónice. Y es que, para grosores tradicionales, éstas son las que mejor índice de transmisión de la luz poseen.

El alabastro es, con diferencia, el material pétreo más translúcido. De color blanquecino, puede tener vetas rojizas o negras. Se ha utilizado desde la antigüedad en ventanas y lámparas, ya que matiza el color de la luz que pasa a su través y provoca un efecto muy agradable. Aunque no se encuentra en grandes tablas (difícilmente se superan los 90x90 cm), combina perfectamente con ambientes modernos. Litomo los ofrece en cortes extremadamente finos (de apenas 3 mm) que resaltan la translucidez natural del material y los convierte en más ligeros.

El ónice u ónix. Aunque en joyería se denomina ónice a una variedad de ágata, compuesta de dióxido de silicio (SiO2), el término se utiliza más ampliamente para definir una serie de alabastros calcáreos. Para retroiluminación, se suelen utilizar cortes paralelos al sentido de la estratificación, con menos vetas, que son opacas. Los hay de color bastante blanco, aunque no tanto como el alabastro puro. Pero también los hay de tonos verdosos, anaranjados o marrones. Requiere de más potencia de iluminación que el alabastro.

Sin embargo, existen otras posibilidades. Cualquier mármol blanquecino es translúcido si se el corte es suficientemente fino. Litomo ofrece una variedad de mármoles blancos, aptos para su uso en retroiluminación. Además, con las luces apagadas, un Calacatta Oro Zecchino o un Arabescato Regolo, quedarán perfectamente integrados en el conjunto, con elegancia y discreción.

Si preferimos dotar a nuestra recepción de tonos rosados, verdosos o amarillentos, podremos combinar los mármoles blancos de Litomo con luces RGB, que nos permitirán cambiar el efecto regularmente.

Aparte de esto, las placas de mármol y alabastro de Litomo son extremadamente ligeras (apenas 8 kg por m2, similar a una placa de aluminio de 3 mm). Aunque, por su pequeño espesor, las placas son frágiles, vienen reforzadas con malla de fibra, invisible al iluminarse y, si se apoyan sobre un panel LGP, como se indicaba más arriba, resultan lo suficientemente sólidos para su uso en espacios públicos. Naturalmente, los cantos vivos pueden ser un problema, porque tienen más tendencia a romperse. Recomendamos cubrirlos con cantoneras de metal o de los mismos mármoles, en grosor tradicional.

Son una gran opción para realizar este tipo de proyectos (recepciones y barras de bar retroiluminadas), mucho más económica que el uso de ónices de espesor tradicional e incluso que la mayoría de materiales plásticos de calidad, a los que supera en características estéticas.

Un buen complemento a una barra de mármol iluminada, puede ser una estantería hecha con alabastro o mármol. El conjunto será espectacular y completará una funcionalidad necesaria.

Realizarla con los parámetros indicados para las barras resulta muy sencillo. La estructura portante de la estantería servirá como armazón para soportar la iluminación y el difusor. Sólo que, en este caso, la estructura estará a la vista, tras ella irá el difusor y, finalmente, tendremos la fuente de luz. Es decir, alteramos el orden de los elementos.

El armazón o estructura puede ser de MDF lacado, o de aglomerado rechapado en madera natural. Si queremos un efecto aún más original y conjuntado, podemos realizarla en aglomerado de madera y rechaparlo con mármol o alabastro Litomo, de 3 mm de espesor. Lo que importa es que elijamos las medidas en función del formato de la piedra natural a utilizar como difusor (parte retroiluminada). Litomo presenta el alabastro en 59.4x59.4 cm y el mármol, mayoritariamente, en 75x150 cm, aunque se pueden encontrar piezas de otras medidas en su página web. Lo ideal es que los laterales y estanterías coincidan, al menos en parte, con el tamaño elegido, para disimular los marcos de la iluminación. Es decir, si prevemos huecos interiores de 58x58 cm y estanterías y travesaños de 2,5 cm, dispondremos de espacio para ocultar el marco de aproximadamente 1 cm del panel led.

El orden sería: estructura de la estantería, alabastro de 3 mm de grosor y panel led de 60x60 cm. Tanto el alabastro como el panel, se pueden fijar con un clip atornillado a la estructura de la estantería.

Si elegimos mármol translúcido Litomo de otro formato, por ejemplo, 150x75 cm, podemos hacer coincidir el formato de la estantería: 75x150 cm, 150x150 cm (con una balda central), 3x3 m (4 baldas horizontales y un travesaño central), etc. Naturalmente, estos espacios interiores se pueden dividir en otros más pequeños, según la necesidad.

Es importante dejar, al menos, un centímetro entre el conjunto y la pared donde se ubique la estantería, para la ventilación del panel de iluminación. También hay que prever un espacio para colocar los transformadores de los paneles luminosos. Si la estantería es alta (digamos 2,25 m), se podrán colocar sobre ella y normalmente pasarán desapercibidos.

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